Ecosistema Patrimonio Medellín
SCC - 083

TRAMPOLIN 1 Y 2

Por ARANGO, SALVADOR · COLOMBIANO · SIGLO XX

Título TRAMPOLIN 1 Y 2
Autor ARANGO, SALVADOR
Fecha 1997
Ubicación Calle 42 x Carrera 30
¿Cómo llegar?
Especificaciones
Tema Siglo XX
Material Construcción en láminas metálicas y elementos escultóricos en aluminio.
Dimensiones ALTO: 448 cms. ANCHO: 300 cms. PROFUNDIDAD: 300 cms.
Época Siglo XX
Comuna 9 - Buenos Aires
Barrio La Milagrosa
Sector Parque de la Milagrosa
Ubicación Calle 42 x Carrera 30
Identificador
SCC - 083
Fecha
1997
Época
Siglo XX
Comuna
9 - Buenos Aires
Barrio
La Milagrosa
Sector
Parque de la Milagrosa
Ubicación
Calle 42 x Carrera 30
Nacionalidad
Colombiano
Firmado
sí
Material
Construcción en láminas metálicas y elementos escultóricos en aluminio.
Dimensiones
ALTO: 448 cms. ANCHO: 300 cms. PROFUNDIDAD: 300 cms.
Conjunto
ALTO: 448 cms. ANCHO: 300 cms. PROFUNDIDAD: 300 cms.
Escultura principal
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Pedestal
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Peana
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Base
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Tiene base
sí
Tiene pedestal
no
Tiene peana
no
Tiene cerramiento
no
Tiene urna
no
Tiene hornacina
no
Tiene retablo
no
Tiene otro elemento
no
Elementos relacionados
MATERIALES Y TECNICA: Construcción en láminas metálicas y elementos escultóricos en aluminio.
Entidad de custodia
Secretaría de Cultura Ciudadana
Teléfono
6043855555, ext. 5097
Correo
culturaciudadana@medellin.gov.co

Sobre la escultura

Trampolín 1 Y 2: la escultura que salta en el parque de Medellín

En un pequeño parque del concurrido barrio La Milagrosa, en Medellín, una escultura hecha de hierro y aluminio desafía la gravedad. Se llama Trampolín 1 Y 2 y es obra del artista colombiano Salvador Arango. No representa personas ni objetos reconocibles, pero su fuerza visual y su título han hecho que muchos vecinos la vean como un símbolo de los impulsos, los altibajos y la energía constante de la vida urbana.

Un artista que moldea la ciudad

Para entender esta escultura, hay que conocer a su creador. Salvador Arango nació en 1944 en Itagüí, un municipio vecino a Medellín, y es una figura clave en el paisaje artístico de la región. A lo largo de su carrera, ha trabajado con todo tipo de materiales —desde el bronce, en el que es un experto, hasta la piedra, la madera y el acero—, pero su sello más visible está en las numerosas obras que pueblan los espacios públicos de Medellín y el Valle de Aburrá.

Arango es, en cierto modo, un escultor de barrio. Sus piezas no están solo en museos; forman parte de plazas, parques y esquinas, dialogando a diario con los peatones. Trampolín 1 Y 2 llegó a La Milagrosa como resultado de su participación en el Festival Internacional de Arte de Medellín. Aquí surge un pequeño misterio: una placa en el sitio menciona el festival de 1987, mientras que los registros oficiales hablan de la edición de 1997. Esta discrepancia, común en el arte público, añade una pizca de intriga a la historia de la obra.

Una guía para mirar la escultura

¿Qué vemos exactamente cuando nos paramos frente a ella? Vamos a desglosarla paso a paso.

La base y el escenario

La obra no está al ras del suelo. Se alza sobre un basamento de piedra con tres escalones, como un pequeño pedestal urbano que la destaca y nos invita a rodearla. Este detalle no es casual: eleva la escultura, la convierte en un hito y marca un espacio de contemplación dentro del parque.

La estructura principal: fuerza y equilibrio

El cuerpo de la pieza es una estructura geométrica poderosa. Domina la vista un soporte vertical grande, pintado de un negro mate. De este soporte salen, como brazos desafiantes, dos planos horizontales que se proyectan en el aire, formando una especie de "L" mayúscula. Este juego de volúmenes genera una sensación de tensión y equilibrio, como si la escultura estuviera detenida en un instante de movimiento.

Los elementos dinámicos: el toque de color

Sobre el plano horizontal superior descansan los elementos que le dan nombre y vitalidad a la obra: tres piezas alargadas de un rojo brillante. No son macizas; tienen aperturas y sus perfiles son puntiagudos, casi triangulares. Además, de la misma zona surgen tres barras rojas horizontales, también con orificios. Estos componentes rojos contrastan vivamente con la masa negra. Son más ligeros, perforados y parecen querer elevarse o lanzarse hacia arriba.

Las marcas del tiempo

Si te acercas, notarás que la superficie cuenta otra historia. Tanto el negro como el rojo están cubiertos de grafitis, inscripciones y muestras de desgaste. La pintura se ha deteriorado con el sol, la lluvia y el uso constante del espacio. Estas marcas no restan valor; al contrario, son la prueba de que la escultura es un objeto vivo, apropiado y utilizado por la comunidad.

Claves para interpretar el "salto"

El título es la primera pista. ¿Por qué Trampolín? La composición formal nos da algunas respuestas.

* La metáfora del impulso: Los planos horizontales negros funcionan como la plataforma firme de un trampolín. Los elementos rojos, verticales y con puntas, son como la figura que se impulsa, que salta hacia lo alto. La obra captura visualmente ese instante de propulsión, de energía contenida a punto de liberarse.

* Una lectura sobre la vida: No es difícil extender esta metáfora. Muchos de quienes la observan ven en ella una alegoría de los altibajos, de ese constante subir y bajar, de los esfuerzos y los logros que marcan nuestra existencia. La escultura, en su equilibrio inestable, habla de dinamismo y superación.

El lenguaje de la geometría: Salvador Arango es reconocido por un estilo que podríamos llamar abstracción geométrica constructiva. Esto significa que prioriza las formas puras (planos, líneas, volúmenes) y la construcción lógica de la pieza, antes que la representación figurativa. En Trampolín 1 Y 2*, esto se traduce en un diálogo entre lo estático (lo negro, masivo) y lo dinámico (lo rojo, ascendente), entre el lleno y el vacío de las perforaciones.

Como decía la crítica de arte María Patricia Arango sobre el trabajo del escultor, sus obras conjugan "armoniosamente espacio-forma y movimiento en verdaderas soluciones constructivas, cargadas de luz y humanidad". Esta pieza es un claro ejemplo.

Detalles que cuentan historias

1. El misterio de las dos fechas: La placa de piedra junto a la obra es un documento en sí mismo. Indica que está hecha de "hierro y aluminio" y la vincula al Festival de 1987. Sin embargo, las fichas patrimoniales de la ciudad la relacionan con la edición de 1997. ¿Error en la placa? ¿Participación en dos festivales? Este pequeño enigma nos recuerda que la historia del arte público a veces se escribe con distintos lápices.

2. Un sello de época: La placa también lleva el sello de la alcaldía de la época con la frase "ES HORA DE ACTUAR", un lema que refleja el espíritu de una Medellín en transformación.

3. Escala humana: La escultura tiene una altura estimada entre 3 y 5 metros. No es monumental ni diminuta; es de escala humana. Puedes caminar a su alrededor, observarla desde abajo y sentir su presencia sin que te aplaste. Está hecha para ser experimentada desde la vereda.

4. El diálogo con el vandalismo: Los grafitis no fueron parte del diseño original, pero hoy son un testimonio inevitable de su vida en comunidad. Plantean una pregunta interesante: ¿dónde termina la obra del artista y comienza la intervención del ciudadano? Es un debate abierto sobre conservación y apropiación del espacio público.

Una invitación a mirar con nuevos ojos

Trampolín 1 Y 2 es mucho más que una estructura de metal en un parque. Es un punto de encuentro, un referente visual y una metáfora hecha forma. La próxima vez que pases por la Calle 42 con carrera 30, en el barrio La Milagrosa, tómate un momento.

Observa cómo la luz del día juega con el rojo brillante y el negro mate. Fíjate en el audaz voladizo de sus planos y en la dirección de esas flechas rojas. Piensa en qué tipo de salto representa para ti. Y recuerda que, como esta, hay muchas otras esculturas de Salvador Arango y otros artistas esperando a ser descubiertas en las calles de Medellín, convirtiendo la ciudad en un museo al aire libre. Solo hace falta levantar la vista y dejarse impulsar por la curiosidad.