Ecosistema Patrimonio Medellín
SCC - 050

PLACA MISTER JAMES TYRREL MOORE

Por MARIN VIECO, JOSE · COLOMBIANO · SIGLO XX

Título PLACA MISTER JAMES TYRREL MOORE
Autor MARIN VIECO, JOSE
Fecha 1942
Ubicación Entre calles 54 y 56 con carreras 48 y 49
¿Cómo llegar?
Especificaciones
Tema Siglo XX
Material Placa de bronce con bajorelieves sobre un pedestal de concreto y granito pulido.
Dimensiones ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD:
Época Siglo XX
Comuna 10 - La Candelaria
Barrio Villanueva
Sector Parque de Bolívar, costado oriental
Ubicación Entre calles 54 y 56 con carreras 48 y 49
Identificador
SCC - 050
Fecha
1942
Época
Siglo XX
Comuna
10 - La Candelaria
Barrio
Villanueva
Sector
Parque de Bolívar, costado oriental
Ubicación
Entre calles 54 y 56 con carreras 48 y 49
Nacionalidad
Colombiano
Firmado
sí
Material
Placa de bronce con bajorelieves sobre un pedestal de concreto y granito pulido.
Dimensiones
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD:
Conjunto
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD:
Escultura principal
ALTO: 60 cms. ANCHO: 85 cms. PROFUNDIDAD: MATERIAL: Placa en bronce
Pedestal
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL: Concreto
Peana
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Base
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Tiene base
no
Tiene pedestal
sí
Tiene peana
no
Tiene cerramiento
no
Tiene urna
no
Tiene hornacina
no
Tiene retablo
no
Tiene otro elemento
no
Elementos relacionados
MATERIALES Y TECNICA: Placa de bronce con bajorelieves sobre un pedestal de concreto y granito pulido. ESC. PPAL. ALTO: 60 cms. ANCHO: 85 cms. PROFUNDIDAD: MATERIAL: Placa en bronce
Entidad de custodia
Secretaría de Cultura Ciudadana
Teléfono
6043855555, ext. 5097
Correo
culturaciudadana@medellin.gov.co

Sobre la escultura

La placa de Tyrrel Moore: un rostro en bronce para la memoria de Medellín

Introducción: Un agradecimiento silencioso en la ciudad

Esta placa de bronce, colocada en un parterre urbano, es mucho más que un simple monumento. Es el gesto de gratitud de Medellín hacia James Tyrrel Moore, un ingeniero inglés cuya generosidad ayudó a moldear el corazón de la ciudad. Hoy, nos invita a preguntarnos: ¿cómo se construye la memoria de una ciudad y quiénes son las personas que quedaron inmortalizadas en sus calles?

Contexto: Un inglés en la Medellín del siglo XIX

Para entender esta placa, hay que viajar al Medellín del siglo XIX, una ciudad en plena transformación. En 1829, llegó desde Inglaterra el ingeniero James Tyrrel Moore. Su trabajo se centró en la minería en regiones como Marmato y Antioquia, pero su legado más perdurable en Medellín fue de carácter cívico.

Moore donó los terrenos donde hoy se alzan el Parque de Bolívar y la Basílica Metropolitana, un gesto que impulsó la urbanización del sector nororiental de la ciudad. También participó en la canalización de la quebrada Santa Elena y donó el primer reloj de la Catedral de La Candelaria. Su nombre quedó inscrito en la calle 61, que atraviesa el barrio Prado.

La placa fue creada por el escultor Jose Marín Vieco, un artista descrito en su época como de estilo "clásico, de línea precisa", alejado de las tendencias más complejas de su tiempo. Según una nota de 1951, en su obra se unían la sensibilidad musical y el gusto por un modelado real y veraz. Esta placa, instalada en 1942, es un ejemplo de esa visión artística aplicada al espacio público.

Qué vemos: Una guía para observar la placa

Si te acercas al parterre ubicado entre las calles 54 y 56 con carreras 48 y 49, verás un conjunto sencillo pero significativo. Te guiamos paso a paso para que no se te escape ningún detalle.

El conjunto: pedestal, placa y entorno

La obra se organiza en tres niveles claros:

* Una base y un pedestal: Sobre el suelo, un bloque macizo de apariencia pétrea o de hormigón sirve de ancla. Tiene una textura rugosa y un color gris, con algunas grietas superficiales que hablan del paso del tiempo.

* La losa inclinada: Sobre el pedestal, una losa ligeramente inclinada hacia el frente. Este diseño no es casual: está pensado para que el peatón pueda leer cómodamente la placa que sostiene.

* El entorno inmediato: La placa está dentro de un parterre con césped, rodeado por una valla de arcos bajos. Frente a ella, bancos públicos invitan a sentarse y observar. Un árbol cercano proyecta sombras cambiantes sobre la superficie, modificando la experiencia según la hora del día.

La placa de bronce: rostro y texto

La pieza central es una placa rectangular de metal, que por su coloración oscura con tonos verdosos se identifica como bronce, un material noble y duradero.

* El rostro en perfil (lado izquierdo): Aquí está labrado, en bajo relieve, el perfil izquierdo de Tyrrel Moore. Es un retrato naturalista que muestra a un hombre con bigote y barba, modelado con precisión para que la luz defina suavemente los rasgos. Este tipo de perfil evoca la tradición de medallas y monedas, asociada a la autoridad y el recuerdo.

* La leyenda de agradecimiento (lado derecho): Ocupa la mayor parte de la placa. El texto, en letras mayúsculas, reza: "La ciudad de Medellín hace arder aquí la llama de su gratitud para el distinguido ciudadano inglés Mr. Tyrrel Moore quien le hizo cesión gratuita del terreno en donde está ubicado este que él quiso que se llamase Parque de Bolívar".

* Elementos técnicos: En las cuatro esquinas de la placa se ven los elementos de fijación (pernos o remaches) que la sujetan a la losa. En la esquina inferior derecha, unos trazos finos podrían ser la firma del artista o del taller fundidor, un detalle que añade autenticidad a la pieza.

Claves para interpretar la placa

Esta obra no es solo decorativa; cumple varias funciones en el espacio público. Estas son las ideas clave para descifrar su significado.

1. La gratitud como acto cívico institucional

La placa es, ante todo, un monumento oficial de agradecimiento municipal. Transforma un acto privado de donación en un hecho público y perdurable. Al colocar esta placa en un lugar visible, las autoridades de la época (1942) buscaban consolidar una narrativa: el progreso urbano de Medellín tuvo entre sus pilares la generosidad de individuos concretos, en este caso, un extranjero.

2. Un estilo clásico para un mensaje solemne

El estilo artístico elegido por Marín Vieco no es casual. El modelado realista y preciso del rostro, junto con la tipografía clara y sobria, transmiten solemnidad y respeto. En una época de experimentación artística, esta placa apuesta por un lenguaje visual tradicional que busca ser entendido por todos y proyectar una sensación de estabilidad y permanencia histórica.

3. La construcción de la memoria urbana

La placa actúa como un anclaje físico de la memoria en el territorio. Su ubicación, cerca del Parque de Bolívar, vincula directamente el relato histórico con el espacio que se habita. Cada transeúnte que la lee recibe una lección sobre el origen de ese lugar. Sin embargo, también nos invita a pensar críticamente: ¿qué otras historias y actores involucrados en la creación del parque y el crecimiento de la ciudad no están representados aquí?

4. Escala humana y experiencia cotidiana

A diferencia de los grandes monumentos heroicos, esta placa tiene una escala peatonal. La inclinación para la lectura, los bancos cercanos y su integración en el flujo urbano la convierten en un objeto de uso diario. No está para ser admirada desde lejos, sino para ser leída, tocada (visualmente) y vivida como parte del paisaje cotidiano.

Detalles y curiosidades que cuentan una historia

Algunos elementos de la placa y su estado actual nos hablan de su vida a la intemperie y de su significado más allá de lo evidente.

* La pátina del tiempo: El color verde y oscuro del bronce no es el original. Es una pátina, una capa de oxidación que se forma con la exposición al aire y la lluvia. Este envejecimiento natural no estropea la placa; al contrario, le confiere un aura de autenticidad y la conecta visualmente con el paso de las décadas.

* La fecha legible: 1942: Aunque la placa homenajea hechos del siglo XIX, ella misma es un objeto de mediados del siglo XX. La fecha visible la sitúa en un contexto histórico específico, posiblemente el año de su inauguración, y nos habla de cuándo la ciudad decidió materializar este agradecimiento.

* El desgaste diferencial: Si miras con atención, puede que las letras de la inscripción parezcan de un tono ligeramente más claro que el fondo de la placa. Esto puede deberse al desgaste por el roce, la limpieza o simplemente a cómo la luz incide en el relieve. Es una marca sutil de que muchas personas se han detenido a leerla.

* Un nombre con título inglés: El uso de "Mr." delante del nombre es un detalle significativo. Reafirma la identidad extranjera de Moore mientras lo integra en la historia local. Es un recordatorio de los vínculos internacionales que han influido en el desarrollo de Colombia.

Para mirar con otros ojos

La próxima vez que camines por el centro de Medellín, busca este discreto parterre. Detente frente a la placa de Tyrrel Moore. Observa cómo la luz del día juega con el relieve de su rostro, lee la inscripción y piensa en el gesto que la motivó.

Esta obra nos recuerda que el arte público no siempre es espectacular; a veces, es modesto y textual, pero no por ello menos poderoso. Es un testigo silencioso de cómo una ciudad decide recordar, agradecer y contar su propia historia. Tal vez, después de conocerla, empieces a notar otras placas y monumentos similares, cada uno con una historia que espera ser descifrada y conectada con el espacio que todos compartimos.