MANUEL DEL SOCORRO RODRIGUEZ
Sobre la escultura
El busto de Manuel Del Socorro Rodríguez: memoria en bronce del periodismo colombiano
Un homenaje en el lugar correcto
Si caminas por el vibrante centro de Medellín, en la Carrera 43 entre las calles 53 y 54, te encontrarás con un parque cuyo nombre ya lo dice todo: el Parque del Periodista. En medio de este espacio, un busto en bronce nos mira desde su pedestal. Representa a Manuel Del Socorro Rodríguez, una figura que, aunque nació en Cuba, es considerado nada menos que el 'Padre del periodismo colombiano'.
Este monumento no surgió por casualidad. Fue iniciativa de varios periodistas locales, quienes quisieron rendir homenaje al hombre que fundó los primeros periódicos que circularon en el país. Hoy, su presencia silenciosa nos invita a recordar los orígenes de la prensa y el poder de la palabra escrita.
¿Quién fue Manuel Del Socorro Rodríguez?
Para entender por qué este hombre merece un monumento en una plaza tan importante, debemos viajar a finales del siglo XVIII, una época sin internet, sin radio y donde las noticias viajaban a caballo.
* Un cubano que hizo historia en Colombia: Nacido en Bayamo, Cuba, en 1756 (aunque algunas fuentes señalan 1758), Rodríguez llegó al territorio de la Nueva Granada, lo que hoy es Colombia, para trabajar como bibliotecario. Sin embargo, su verdadero legado fue otro.
* El pionero de la prensa: Su gran aporte fue fundar los primeros periódicos del país. Imagina el impacto de poder leer noticias impresas por primera vez. Entre sus publicaciones más destacadas están:
* El 'Papel periódico de Santafé', cuyo primer número salió el 19 de febrero de 1791.
* El 'Redactor Americano', en 1806.
* Y 'La Constitución Feliz', en 1810, ya en pleno proceso de Independencia.
* Más que un periodista: Rodríguez también fue un poeta prolífico y, como documentan las fuentes, colaboró con la causa patriota. Su vida fue un entramado de letras y compromiso con la naciente idea de nación.
Una mirada detenida a la escultura: qué vemos
El monumento sigue el formato clásico del busto conmemorativo: un retrato desde el pecho hacia arriba, montado sobre un pedestal. Es un diseño pensado para ser visto de frente y a la altura de las personas que pasean por el parque.
1. El rostro que cuenta una vida
Lo primero que llama la atención es el realismo detallado del rostro. El escultor ha esculpido con cuidado las arrugas de la frente, los pliegues alrededor de los ojos y la definición de la barbilla y los pómulos. Este tratamiento no busca la belleza idealizada, sino la dignidad de la edad y la experiencia. Parece el rostro de un hombre que ha pensado, escrito y vivido intensamente.
2. La elegancia sencilla de la indumentaria
Rodríguez viste una prenda de cuello alto, probablemente una casaca o levita de la época, con una hilera de botones que desciende por el centro. Este detalle de vestuario es un marcador histórico que nos sitúa visualmente a finales del siglo XVIII o principios del XIX, el periodo en el que él desarrolló su labor.
3. El diálogo con su base
El busto, que parece estar hecho de bronce o una aleación metálica con un acabado mate, descansa sobre un pedestal de color claro, con una textura granulada (posiblemente de hormigón o piedra) y unas distintivas franjas geométricas más oscuras. Este pedestal de factura moderna eleva la figura, la protege y la enmarca dentro del paisaje urbano actual.
4. La placa que lo nombra
En la parte frontal del pedestal, una placa metálica es crucial para la lectura del monumento. Ahí se lee el nombre de Manuel Del Socorro Rodríguez, sus fechas de nacimiento y fallecimiento, y el reconocimiento como iniciador del periodismo en el país. También, de manera interesante, la placa atribuye la obra al escultor Jhon Jairo Rendón, dándole un rostro también a su creador.
Claves para interpretar el monumento: más que una cara de bronce
Este busto no es solo un retrato; es un dispositivo de memoria pública con varias capas de significado.
* La construcción de un héroe civil: A diferencia de los monumentos a militares o políticos, este celebra a un intelectual, un hombre de letras. Al llamarlo 'Padre del periodismo', la escultura contribuye a construir una genealogía profesional y a legitimar el rol de la prensa como pilar de la sociedad.
* Materiales que hablan de permanencia: El uso aparente del bronce (un material tradicional para monumentos) y la solidez del pedestal transmiten un mensaje de durabilidad y solemnidad. Es como si la comunidad dijera: "Estos valores y esta historia deben quedar fijos aquí".
* Un monumento 'vivo' y discutido: La memoria no es estática. Un hecho revelador es que ha habido propuestas en la prensa local para trasladar este busto a la Plaza de la Libertad. Este debate público nos muestra que los monumentos son parte de dinámicas urbanas vivas: su ubicación y significado se negocian y reconsideran con el tiempo.
* Una lección de historia a pie de calle: La escala y ubicación están pensadas para el peatón. Cualquier persona que se siente en un banco del parque puede mirarlo, leer la placa y reflexionar. Cumple una función pedagógica y cívica en el espacio cotidiano.
Detalles y curiosidades que enriquecen la historia
* El misterio de las fechas: Incluso en un monumento que busca fijar la memoria, hay espacio para la duda. Las fuentes históricas no se ponen totalmente de acuerdo sobre si Rodríguez nació el 3 de abril de 1756 o 1758, o si falleció el 2 de mayo o el 2 de junio de 1819. Esta pequeña discrepancia nos recuerda que la historia es una interpretación, siempre sujeta a revisión.
* Un parque con nombre propio: No es común que un parque lleve el nombre de una profesión. El hecho de que este espacio se llame Parque del Periodista y aloje este busto crea un vínculo poderoso. El lugar y la escultura se explican mutuamente, reforzando el mensaje de homenaje a todo un gremio.
* Estado de conservación: A simple vista, la escultura muestra los signos normales de estar a la intemperie –alguna pátina o suciedad en la base– pero no parece tener daños graves por vandalismo. Esto sugiere que es respetado y cuidado por la comunidad que lo rodea.
Para terminar: una invitación a mirar con nuevos ojos
La próxima vez que pases por el Parque del Periodista en Medellín, tómate un momento para detenerte frente a este busto. Ya no verás solo una cara de bronce sobre una piedra.
Verás a Manuel Del Socorro Rodríguez, el hombre que, en los albores de la República, creyó en el poder de la prensa para informar, educar y formar ciudadanía. Su mirada serena nos interpela en una era de noticias instantáneas y redes sociales, recordándonos el valor fundacional del periodismo responsable y su papel indispensable en una sociedad libre.
Este monumento es, en última instancia, una conversación entre el pasado y el presente, esculpida en metal y piedra, y abierta a todos los que quieran participar en ella.