JUAN DE LA CRUZ GOMEZ PLATA
Sobre la escultura
Juan de la Cruz Gómez Plata
Introducción: un busto con dos historias
Este busto de bronce, que se alza en la Avenida La Playa de Medellín, es más que un simple retrato. Representa a Juan de la Cruz Gómez Plata, un obispo, abogado y educador del siglo XIX que reformó el Seminario de Antioquia. Pero su historia tiene un capítulo oscuro: participó en un atentado contra Simón Bolívar, un hecho que la escultura pasa por alto, invitándonos a reflexionar sobre cómo recordamos a las figuras públicas.
Contexto: el hombre detrás del bronce
Juan de la Cruz Gómez Plata nació en 1793 en Barichara, Santander. Su vida fue una mezcla de servicio, educación y controversia política.
Una carrera de servicio y conflicto
- Se formó como abogado en el prestigioso Colegio de San Bartolomé de Bogotá.
- Fue ordenado sacerdote en 1818 y ascendió en la jerarquía eclesiástica, llegando a ser obispo de Antioquia.
- Su legado más recordado es la reforma del Colegio Seminario de Antioquia, donde formó a generaciones de sacerdotes.
- Sin embargo, en 1828 se vio involucrado en la conspiración septembrina, un atentado fallido contra la vida de Simón Bolívar. Por esto, fue condenado y recluido, aunque luego retomó sus labores hasta su muerte en 1850.
El artista: entre la tradición y el misterio
El autor registrado de la obra es el escultor antioqueño Jairo Cano Echandía. Fue discípulo de Eladio Vélez, un maestro con una reconocida escuela en Itagüí, y se especializó en crear retratos de personajes históricos. Su estilo realista y conmemorativo busca honrar la memoria de figuras públicas.
Un lugar en la ciudad
El busto no está solo. Forma parte de un conjunto de esculturas de personajes ilustres instaladas en los separadores viales de la Avenida La Playa, en Medellín. Este corredor escultórico convierte el espacio urbano en una galería al aire libre que celebra el pasado de la región.
Una mirada detenida a la escultura
Acercarse a esta obra es descubrir una serie de detalles cuidadosamente trabajados. Te guiamos paso a paso para que la observes con atención.
Materiales y presencia
Lo primero que notarás es el contraste: un busto de bronce de tamaño superior al natural (más grande que una cabeza real) sobre un pedestal prismático de piedra oscura, probablemente granito. Esta base sólida eleva la figura, dándole autoridad en el paisaje urbano.
El rostro: expresión y carácter
El modelado del rostro es realista y detallado. Gómez Plata aparece con rasgos maduros y una expresión seria, casi severa.
- Los ojos están hundidos, con una mirada frontal y concentrada.
- El ceño está ligeramente fruncido, marcado por arrugas profundas en la frente.
- La boca está cerrada con firmeza, y la mandíbula es recta y decidida.
Esta expresión busca transmitir gravedad y autoridad moral, características asociadas a su rango de obispo y educador.
La indumentaria: símbolos de poder
La vestimenta confirma su identidad y estatus dentro de la Iglesia Católica:
- El solideo: un gorro circular y plano que cubre la parte superior de la cabeza, propio de los obispos.
- La estola: una banda decorativa que cruza el pecho, con bordados en relieve que añaden textura.
- La cruz pectoral: una cruz colgante sobre el pecho, el atributo principal que identifica a un obispo.
La placa: el ancla de la memoria
En el pedestal, una placa de metal actúa como cartel de identificación. Su texto es clave:
> JUAN DE LA CRUZ GÓMEZ PLATA / 1793-1850 / Obispo, abogado y educador / Reformó el Colegio Seminario / de Antioquia
Debajo, en una línea separada y parcialmente legible, se lee: "Escultor: José Cajiao". Esto genera una curiosidad, ya que los registros oficiales atribuyen la obra a Jairo Cano Echandía.
¿Qué nos quiere decir este monumento?
Más allá de su apariencia, esta escultura comunica ideas sobre el poder, la memoria y la historia.
La construcción de un modelo ejemplar
El busto tiene una función clara: honrar y perpetuar la imagen de Gómez Plata como un pilar de la educación y la moral en Antioquia. Al destacar sus cargos de obispo, abogado y educador, lo presenta como un modelo a seguir, una figura de autoridad incuestionable.
Lo que se muestra y lo que se oculta
Sin embargo, la obra también es un ejemplo de cómo los monumentos seleccionan lo que recuerdan. Mientras la placa celebra sus logros educativos, omite por completo su participación en la conspiración contra Bolívar. Esta decisión no es casual; responde a un deseo de presentar una narrativa pública positiva y cohesionada.
Diálogo con el presente
Hoy, en medio de debates globales sobre qué figuras merecen un monumento, este busto nos plantea preguntas vigentes:
- ¿Debe el arte público mostrar todas las facetas de una persona, incluyendo sus errores?
- ¿Cómo equilibrar el respeto a la historia con una visión crítica del pasado?
- ¿Qué valores queremos que representen las estatuas en nuestras calles?
La escultura no da respuestas, pero nos invita a buscarlas.
Curiosidades y detalles que quizá no viste a primera vista
El misterio de la autoría
¿Quién esculpió realmente este busto? Los metadatos de la obra y los catálogos oficiales señalan a Jairo Cano Echandía. Sin embargo, la placa física en el pedestal nombra a José Cajiao. Esta discrepancia puede deberse a que:
- José Cajiao pudo ser el fundidor (el especialista que vertió el bronce), mientras que Jairo Cano habría sido el modelador (quien creó la forma original en arcilla).
- En los procesos escultóricos tradicionales, ambas labores son cruciales, pero a veces solo una queda registrada.
Un estilo que perdura
Aunque no se conoce la fecha exacta de su creación, el estilo realista y el buen estado de conservación sugieren que la obra es relativamente reciente, probablemente de la segunda mitad del siglo XX o inicios del XXI. La pátina oscura y uniforme del bronce no solo protege el metal, sino que crea juegos de luz y sombra que realzan los volúmenes.
Parte de un proyecto urbano
Este busto no es una pieza aislada. Es un elemento de un proyecto cívico más amplio: la galería de personajes ilustres de la Avenida La Playa. Cada busto en este corredor cuenta una historia diferente, tejiendo en conjunto un relato colectivo sobre la identidad antioqueña.
Para terminar: una invitación a mirar con otros ojos
La próxima vez que camines por la Avenida La Playa, te invitamos a detenerte frente al busto de Juan de la Cruz Gómez Plata. Observa la seriedad de su rostro, toca con la mirada los detalles del bronce y lee la placa. Pero también hazte una pregunta: ¿qué parte de su historia no está escrita aquí?
Los monumentos son ventanas al pasado, pero también espejos de cómo una sociedad decide recordar. Este busto, con su elegancia solemne y sus silencios elocuentes, es un recordatorio de que la historia siempre tiene múltiples capas.
Si te ha interesado esta obra, explora los otros bustos del corredor. Cada uno tiene una historia que contar, y juntos forman un mosaico fascinante de la memoria de Medellín.