Ecosistema Patrimonio Medellín
SCC - 008

SIN TITULO

Por ROJAS, CARLOS · COLOMBIANO · Siglo XX

Título SIN TITULO
Autor ROJAS, CARLOS
Fecha 1983
Ubicación Calle 30a N° 55 - 64
¿Cómo llegar?
Especificaciones
Tema Siglo XX
Material Construcción en tubería de acero cuadrada pintado, sobre una base de concreto reforzado.
Dimensiones ALTO: 600 cms. ANCHO: 405 cms. PROFUNDIDAD: 960 cms.
Época Siglo XX
Comuna 16 - Belén
Barrio Belén
Sector Cerro Nutibara
Ubicación Calle 30a N° 55 - 64
Identificador
SCC - 008
Fecha
1983
Época
Siglo XX
Comuna
16 - Belén
Barrio
Belén
Sector
Cerro Nutibara
Ubicación
Calle 30a N° 55 - 64
Nacionalidad
Colombiano
Firmado
no
Material
Construcción en tubería de acero cuadrada pintado, sobre una base de concreto reforzado.
Dimensiones
ALTO: 600 cms. ANCHO: 405 cms. PROFUNDIDAD: 960 cms.
Conjunto
ALTO: 600 cms. ANCHO: 405 cms. PROFUNDIDAD: 960 cms.
Escultura principal
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Pedestal
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Peana
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Base
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL: Concreto reforzado
Tiene base
sí
Tiene pedestal
no
Tiene peana
no
Tiene cerramiento
no
Tiene urna
no
Tiene hornacina
no
Tiene retablo
no
Tiene otro elemento
no
Elementos relacionados
Está apoyada sobre una base de concreto reforzado, en un nivel superior.
Entidad de custodia
Secretaría de Cultura Ciudadana
Teléfono
6043855555, ext. 5097
Correo
culturaciudadana@medellin.gov.co
Otros datos
Ubicada en el Parque de las Esculturas del Cerro Nutibara

Sobre la escultura

Sin Título: La ventana geométrica de Carlos Rojas en el Cerro Nutibara

Introducción: Un marco para ver la ciudad

En lo alto del Cerro Nutibara en Medellín, una escultura sin título actúa como una ventana gigante que enmarca el verde y la urbe. Creada por el artista colombiano Carlos Rojas, esta obra no busca representar figuras, sino guiar la mirada y provocar una pausa contemplativa. Hoy, su diseño geométrico y austero sigue invitándonos a reflexionar sobre cómo el arte público puede transformar nuestra relación con el paisaje.

Contexto: Arte público en los años 80

La obra nace en un momento clave para el arte en Colombia: los años 80. En 1983, el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) invitó a diez artistas, incluido Carlos Rojas, a crear piezas para el nuevo Parque de las Esculturas del Cerro Nutibara. Este proyecto fue impulsado por el entonces presidente Belisario Betancur, con apoyo municipal y privado, con una visión ambiciosa: hacer del cerro "un termómetro de los próximos 50 años del arte en América Latina".

Carlos Rojas fue un artista conocido por su exploración de la abstracción a través de la pintura, el ensamblaje y la escultura. Los críticos de arte destacan su vocación por la austeridad, el despojo de lo accesorio y el uso de elementos mínimos, influenciado por corrientes abstraccionistas y geometrizantes del arte contemporáneo. Murió en 1997, pero su legado perdura en obras como esta, que reflejan su búsqueda de simplicidad y profundidad.

Qué vemos: Una guía visual paso a paso

Al acercarte a la escultura, lo primero que notas es su estructura compuesta por cuatro columnas grandes y tres pequeñas, todas dispuestas para formar una figura geométrica abierta. Imagínalo como un gran marco rectangular, pero con variaciones que lo hacen dinámico.

Forma y composición:

  • Los elementos son puramente geométricos: planos verticales y horizontales que crean marcos rectangulares.
  • Hay una alternancia clara entre espacios vacíos (los marcos huecos) y bloques sólidos (prismas interiores de distintas alturas).
  • La obra está anclada a una losa de hormigón con escalones, permitiendo que te acerques y hasta te pares dentro de ella.

Materiales y acabado:

  • Aunque no hay una ficha técnica confirmada, la apariencia sugiere que está hecha con perfilería metálica pintada de negro uniforme, sobre una base de hormigón.
  • El acabado es mate y liso, creando un contraste con la textura rugosa del hormigón y la vegetación circundante.

Orientación y escala:

  • La pieza está estratégicamente orientada hacia el valle y la ciudad, actuando como un punto de observación.
  • Su escala es humana pero imponente: los marcos son lo suficientemente altos para que puedas pasar bajo ellos, pero te hacen sentir parte de una estructura mayor.

Al mirar a través de los marcos, el paisaje de Medellín se convierte en parte de la obra. Es como si la escultura te dijera: "Aquí, mira esto".

Claves de interpretación: Austeridad y diálogo con el entorno

Esta obra no es decorativa; tiene varias capas de significado que conectan con ideas relevantes hoy.

La austeridad como valor estético:

La simplicidad extrema de formas y colores no es casual. Refleja una ética del despojo, donde menos es más. En un mundo saturado de información y objetos, esta austeridad invita a la calma y la atención plena. Como señalaban los críticos, Rojas buscaba eliminar lo accesorio para concentrarse en lo esencial.

Interacción con el paisaje:

La escultura funciona como un dispositivo de mediación. No está ahí para ser admirada aisladamente, sino para enmarcar y dirigir tu mirada hacia la ciudad y la naturaleza. Esto se alinea con tendencias del arte contemporáneo donde la obra pierde su pedestal y dialoga directamente con el entorno y el público. Es arte que no se impone, sino que sugiere.

Posible metáfora urbana:

Los prismas interiores, con sus alturas variables, pueden evocar un "skyline" abstracto o una progresión rítmica que remite al crecimiento de la ciudad. Aunque esto es una interpretación (no hay declaración explícita del artista), el catálogo mismo dice que la obra "se configura como una mimesis del paisaje". Es una forma de traducir el caos urbano en orden geométrico.

Función cívica y pedagógica:

Insertada en un parque público, la pieza cumple un rol educativo. Fue pensada para que la escultura abstracta sea accesible, para recorrerla, verla y contemplarla. En una era donde el espacio público es vital para la comunidad, obras como esta fomentan la reflexión estética y la conexión con el lugar.

Detalles y curiosidades: Historias detrás de la forma

  • Un proyecto visionario: La creación del Parque de las Esculturas fue una apuesta arriesgada en los 80, buscando modernizar la ciudad y formar un público crítico. Esta obra es parte de ese legado.
  • Sin título deliberado: Al no tener nombre, la pieza evita guiar tu interpretación. Te invita a crear tu propia lectura, ya sea como ventana, marco o símbolo.
  • Resistencia material: A pesar de su apariencia industrial y sencilla, la estructura ha perdurado décadas, mostrando pequeños signos de desgaste como manchas en la pintura, lo que añade una pátina de historia.
  • Conexión con otras obras de Rojas: El artista también creó una serigrafía titulada "Sintítulo" en 1990, mostrando su interés recurrente por la geometría y la abstracción sin nombres grandilocuentes.

Cierre: Mirar con otros ojos

La próxima vez que visites el Cerro Nutibara o veas una escultura abstracta en tu ciudad, recuerda esta obra. No es solo un objeto, sino una experiencia. Carlos Rojas nos enseñó que el arte puede ser un marco modesto que amplía nuestra percepción, invitándonos a pausar y ver el mundo desde una nueva perspectiva.

Si te intriga cómo el diálogo entre arte y paisaje sigue evolucionando, explora otras obras del Parque de las Esculturas o busca proyectos de arte público en tu localidad. A veces, las piezas más simples son las que dejan una huella más profunda.