Ecosistema Patrimonio Medellín
SCC - 006

SIGNO ALETEANDO EL ESPACIO

Por HAJEK, OTTO HERBERT · CHECOSLOVACO · Siglo XX

Título SIGNO ALETEANDO EL ESPACIO
Autor HAJEK, OTTO HERBERT
Fecha 1988
Ubicación Calle 30a N° 55 - 64
¿Cómo llegar?
Especificaciones
Tema Siglo XX
Material Construcción en concreto y pintura de diferentes colores.
Dimensiones ALTO: 578 cms. ANCHO: 233 cms. PROFUNDIDAD: 274 cms.
Época Siglo XX
Comuna 16 - Belén
Barrio Belén
Sector Cerro Nutibara
Ubicación Calle 30a N° 55 - 64
Identificador
SCC - 006
Fecha
1988
Época
Siglo XX
Comuna
16 - Belén
Barrio
Belén
Sector
Cerro Nutibara
Ubicación
Calle 30a N° 55 - 64
Nacionalidad
Checoslovaco
Firmado
no
Material
Construcción en concreto y pintura de diferentes colores.
Dimensiones
ALTO: 578 cms. ANCHO: 233 cms. PROFUNDIDAD: 274 cms.
Conjunto
ALTO: 578 cms. ANCHO: 233 cms. PROFUNDIDAD: 274 cms.
Escultura principal
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Pedestal
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Peana
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Base
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL: Cascajo
Tiene base
sí
Tiene pedestal
no
Tiene peana
no
Tiene cerramiento
no
Tiene urna
no
Tiene hornacina
no
Tiene retablo
no
Tiene otro elemento
no
Elementos relacionados
Base en concreto con cascajo.
Entidad de custodia
Secretaría de Cultura Ciudadana
Teléfono
6043855555, ext. 5097
Correo
culturaciudadana@medellin.gov.co
Otros datos
Ubicada en el Parque de las Esculturas del Cerro Nutibara

Sobre la escultura

Signo Aleteando El Espacio: Un ícono colorido que invita a mirar hacia arriba

En medio de la naturaleza del Cerro Nutibara, en Medellín, se alza una figura vertical y vibrante. Signo Aleteando El Espacio no es una escultura para ver desde lejos en un museo, sino una experiencia para vivir paseando. Creada por el artista checo Otto Herbert Hajek, esta obra es un testimonio de una idea poderosa: el arte debe ser de todos y estar donde transcurre la vida diaria.

Una escultura para la ciudadanía

Para entender esta obra, hay que viajar a la Medellín de los años 80. En 1983, el Museo de Arte Moderno (MAMM) invitó a diez artistas a crear esculturas para un nuevo espacio: el Parque de las Esculturas del Cerro Nutibara. La iniciativa, apoyada por el gobierno y empresas privadas, buscaba algo ambicioso: modernizar la ciudad a través del arte y formar un público más crítico.

Otto Herbert Hajek fue uno de esos artistas. Para él, la gente de una ciudad tiene derecho a disfrutar del arte en su propio entorno, en las plazas, parques y calles. No se quedó en la teoría. Signo Aleteando El Espacio fue su propuesta concreta: una pieza que no se impone, sino que se integra e invita a ser parte del paisaje que todos compartimos.

¿Qué vemos cuando la miramos?

Al acercarnos, lo primero que llama la atención es su forma vertical y sus colores vivos. Es como una columna moderna, pero llena de vida. Vamos a explorarla paso a paso.

Una silueta que asciende

La estructura está formada por planos geométricos superpuestos, como placas de metal apiladas de forma escalonada. Esta disposición no es casual: guía nuestra mirada desde la base, a nivel del suelo, hacia la punta superior. Es un recorrido visual ascendente que el propio artista quería que nos conectara simbólicamente con el cielo, con "el infinito".

El lenguaje de los colores primarios

Su paleta es simple y directa: azul, amarillo y rojo. Estos colores primarios, aplicados en grandes superficies planas, hacen que la obra sea fácilmente reconocible desde la distancia. En un entorno verde, estos tonos actúan como una señal amigable y alegre que dice: "el arte está aquí".

Materiales y texturas

Aunque a simple vista parece una escultura lisa, al detalle descubrimos texturas interesantes:

  • Paneles acanalados: Algunas partes tienen un relieve similar al de una chapa metálica corrugada, que crea juegos de luz y sombra.
  • Costuras visibles: Se pueden apreciar las uniones entre las piezas, con remaches o tornillos a la vista. Esto no es un error, sino una muestra honesta de cómo se construyó, dándole un carácter industrial y moderno.
  • Aberturas y huecos: En su base, tiene recortes triangulares y rectangulares. Estos huecos no solo aligeran visualmente la masa, sino que invitan a mirar a través de la escultura, creando un diálogo entre el interior de la obra y el exterior del parque.

Una escala para el encuentro

Con unos 3 o 4 metros de altura, la escultura es más grande que una persona, pero no monumentalmente inalcanzable. Esta escala permite una relación cercana. Podemos rodearla, acercarnos a sus aberturas y sentir su presencia sin sentirnos pequeños. Está pensada para el encuentro humano.

¿Qué nos quiere decir? Claves para interpretarla

Más allá de su forma, esta escultura habla de ideas importantes sobre el arte y la vida en comunidad.

El arte como derecho, no como lujo

La obra materializa la creencia de Hajek de que la experiencia artística es un derecho ciudadano. Al instalarla en un parque público y gratuito, se rompe la barrera del museo y se ofrece a todos, sin distinción. Es una escultura democrática.

Un símbolo de elevación y futuro

Su verticalidad ascendente puede leerse como una metáfora de progreso y aspiración. En el contexto de los años 80, cuando Medellín buscaba renovarse, esta obra pudo verse como un símbolo de esa mirada hacia adelante y hacia arriba, tanto en lo urbano como en lo social.

¿Un tótem moderno?

Aunque es abstracta, su perfil, con un plano superior que sobresale como una cresta, puede recordarnos vagamente a un tótem o a una figura estilizada. Esta lectura no es literal, pero sí sugiere que la obra puede actuar como un punto de referencia e identidad dentro del parque, un signo que da carácter al lugar.

La belleza de lo industrial

El uso de formas geométricas puras, la tornillería visible y la apariencia de chapa metálica celebran la estética de la industria y la construcción moderna. Nos habla de una época en la que estos materiales y técnicas se veían como sinónimo de modernidad y funcionalidad.

Detalles que cuentan su historia

Esta escultura no es solo idea y forma; también tiene una historia material que la hace única.

  • Un ensamblaje viajero: Todo indica que fue fabricada por partes en un taller (probablemente de chapa metálica pintada) y luego ensamblada en el cerro. Es una escultura "montable", diseñada para ser transportada y armada en su sitio final.
  • Huellas del tiempo: Si la observamos con atención, veremos pequeñas pérdidas de pintura en los bordes y algo de suciedad acumulada. Estas marcas no restan valor; al contrario, son el testimonio de su vida al aire libre, de haber soportado lluvias, soles y la cercanía de la gente durante décadas.
  • Un diálogo con el entorno: No está colocada al azar. Se asienta sobre un lecho de grava en una suave pendiente. Esta ubicación hace que, desde algunos ángulos, se vea recortada contra el cielo o el follaje, potenciando ese efecto ascensional que buscaba Hajek.

Una invitación a experimentar

Signo Aleteando El Espacio es más que un objeto. Es una propuesta. La próxima vez que camines por el Cerro Nutibara, date un momento para acercarte a ella.

Mira cómo los colores cambian con la luz del día, asómate a sus huecos, sigue con los ojos el camino que trazan sus planos hacia el cielo. Deja que te haga parte, aunque sea por un instante, de esa experiencia artística colectiva que Otto Herbert Hajek soñó para la ciudad.

Esta escultura nos recuerda que el arte público no decora el espacio, lo habita y lo transforma, invitándonos a mirar nuestro entorno, y a nosotros mismos, con otros ojos.