Ecosistema Patrimonio Medellín
SCC - 163

SOLDADO ROMANO

Por BOTERO, FERNANDO · COLOMBIANO · SIGLO XX

Título SOLDADO ROMANO
Autor BOTERO, FERNANDO
Fecha 1986
Ubicación Carrera 52 con calle 52
¿Cómo llegar?
Especificaciones
Tema Siglo XX
Material Bronce fundido, base en concreto con enchape en piedra royal veta.
Dimensiones ALTO: 450 cms. ANCHO: 182 cms. PROFUNDIDAD: 132 cms.
Época Siglo XX
Comuna 10 - La Candelaria
Barrio La Candelaria
Sector Plazoleta de las Esculturas, Museo de Antioquia
Ubicación Carrera 52 con calle 52
Identificador
SCC - 163
Fecha
1986
Época
Siglo XX
Comuna
10 - La Candelaria
Barrio
La Candelaria
Sector
Plazoleta de las Esculturas, Museo de Antioquia
Ubicación
Carrera 52 con calle 52
Nacionalidad
Colombiano
Firmado
no
Material
Bronce fundido, base en concreto con enchape en piedra royal veta.
Dimensiones
ALTO: 450 cms. ANCHO: 182 cms. PROFUNDIDAD: 132 cms.
Conjunto
ALTO: 450 cms. ANCHO: 182 cms. PROFUNDIDAD: 132 cms.
Escultura principal
ALTO: 346 cms. ANCHO: 182 cms. PROFUNDIDAD: 132 cms. MATERIAL: Bronce
Pedestal
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Peana
ALTO: 25 cms. ANCHO: 110 cms PROFUNDIDAD: 110 cms. MATERIAL: Bronce
Base
ALTO: 79 cms. ANCHO: 120 cms. PROFUNDIDAD: 120 cms. MATERIAL: Concreto y piedra
Tiene base
sí
Tiene pedestal
no
Tiene peana
sí
Tiene cerramiento
no
Tiene urna
no
Tiene hornacina
no
Tiene retablo
no
Tiene otro elemento
no
Elementos relacionados
MATERIALES Y TECNICA: Bronce fundido, base en concreto con enchape en piedra royal veta. ESC. PPAL. ALTO: 346 cms. ANCHO: 182 cms. PROFUNDIDAD: 132 cms. MATERIAL: Bronce PEANA: ALTO: 25 cms. ANCHO: 110 cms PROFUNDIDAD: 110 cms. MATERIAL: Bronce
Entidad de custodia
Secretaría de Cultura Ciudadana
Teléfono
6043855555, ext. 5097
Correo
culturaciudadana@medellin.gov.co
Otros datos
La escultura se instala en este sitio en el año 2002

Sobre la escultura

El Soldado Romano de Botero: un gigante de bronce en el corazón de Medellín

Introducción: un guerrero inesperado

En medio del ajetreo diario del centro de Medellín, una presencia de bronce oscuro domina la plaza: un soldado romano de más de dos metros y medio de altura, con un cuerpo descomunal y una postura inquebrantable. Esta escultura monumental es una de las 23 que Fernando Botero, el artista colombiano más reconocido del mundo, donó a su ciudad natal. Lejos de ser una pieza histórica convencional, el 'Soldado Romano' aplica el lenguaje visual único de Botero a un símbolo de poder antiguo, creando una obra que fascina, desconcierta e invita a la interacción.

Fernando Botero y su legado en Medellín

Fernando Botero nació en Medellín en 1932 y desarrolló a lo largo de su carrera un estilo figurativo inconfundible, caracterizado por la exageración volumétrica de las formas. Sus personajes, ya sean humanos, animales u objetos, se distinguen por sus cuerpos 'hinchados', de curvas generosas y superficies lisas.

Como un gesto de profundo arraigo a su tierra, Botero donó a la ciudad un conjunto de 23 esculturas de bronce de gran formato. Estas obras se instalaron de manera permanente en la plazoleta que hoy lleva su nombre, ubicada en la intersección de la Carrera 52 con la calle 52. Este espacio, uno de los más transitados y concurridos del centro, se transformó así en un museo al aire libre y en un símbolo del patrimonio cultural de Medellín.

¿Qué vemos en la escultura? Una guía visual

Acercarse a esta obra es una experiencia física. Su escala impone respeto y su estilo invita a una mirada curiosa. Veamos los elementos clave que la componen.

Material y tamaño: una presencia abrumadora

La escultura está fundida en bronce, un metal tradicional para monumentos. Tiene un acabado oscuro y uniforme, conocido como pátina, en tonos marrón. Su altura se estima entre 2,5 y 3 metros, sin contar el pedestal, lo que la convierte en una figura imponente a nivel peatonal.

La figura y sus atributos: un guerrero clásico

El personaje central es un hombre desnudo, de pie, en una postura erguida y firme que sugiere disciplina y vigilancia. No está solo: lleva consigo los símbolos de su oficio.

* Casco: En su cabeza porta un casco de tipo antiguo, con una cresta alta en el centro, similar al que usaban los legionarios romanos.

Escudo: Con su brazo izquierdo sostiene un escudo circular (llamado parma*).

Espada: En su mano derecha empuña una espada corta, parecida al gladius* que utilizaban los soldados romanos.

El sello inconfundible de Botero: la revolución de las proporciones

Aquí es donde la magia ocurre. Aunque los elementos son históricos, el cuerpo no es el de un atleta esculpido al estilo clásico. Botero aplica su famosa fórmula:

El cuerpo es voluminoso, 'hinchado', con curvas exageradas en el torso, brazos, piernas y glúteos. En marcado contraste, el rostro, las manos, los pies y los mismos atributos militares (casco, escudo, espada) son notablemente más pequeños. Esta desproporción deliberada es la firma del artista.

La superficie del bronce es lisa y continua, creando un juego de luces y sombras que acentúa la sensación de volumen y tienta a tocarla.

Claves de interpretación: más que un simple soldado

La obra genera un fascinante diálogo entre su tema aparente y su forma. No es solo la estatua de un guerrero; es una reinterpretación llena de matices.

El símbolo tradicional: disciplina y poder

Un soldado romano, erguido y desnudo, es un arquetipo en el arte occidental. Representa valores como la fuerza, el orden, la disciplina y la grandiosidad imperial. La descripción oficial de la pieza subraya esta idea, presentándola como una imagen de "seguridad militar" y evocando la "disciplina característica de los soldados romanos".

La subversión boteriana: ¿heroico o humorístico?

El estilo de Botero introduce una capa de significado que puede leerse como una desmitificación del ideal heroico. La enorme desproporción entre la carne exuberante, casi blanda, y las armas diminutas genera una tensión visual.

¿Resultado? El guerrero pierde su aura intimidante y solemne. En su lugar, adquiere una presencia cálida, casi cómica y profundamente humana. Su poder ya no reside en la amenaza de la espada, sino en la abrumadora y amable materialidad de su cuerpo. En el contexto democrático de una plaza pública, esta figura no aleja, sino que atrae y provoca sonrisas.

Arte público y apropiación ciudadana

Colocada en uno de los sitios más concurridos de Medellín, la escultura trasciende su función decorativa. Se convierte en un punto de encuentro, un referente urbano y un objeto de interacción. La gente no solo la mira; la toca, se fotografía con ella, la hace parte de su vida cotidiana. Esto transforma profundamente la experiencia de la obra.

Detalles y curiosidades: las huellas del tiempo

La escultura guarda en su superficie la historia de su interacción con la ciudad y el clima. Dos detalles lo demuestran:

1. El brillo del contacto humano: En las zonas más salientes y accesibles —especialmente el pecho, el abdomen y el rostro— el bronce ha sido pulido por miles de manos a lo largo de los años. Este roce constante ha eliminado la pátina oscura original, dejando al descubierto un brillo dorado y metálico. Es la marca física del cariño y la curiosidad del público.

2. Las cicatrices del clima: Si observas con atención, verás en el torso y el cuello unas líneas verticales más claras. Son marcas de escorrentía, causadas por el agua de lluvia que, al escurrir de manera constante durante años, ha lavado la pátina de forma diferencial.

Además, el 'Soldado Romano' no está solo. Forma parte de un coro escultórico donde convive con otras 22 obras de Botero (mujeres, hombres, animales) en la misma plaza. Su tema militar introduce un contraste dentro de este universo predominantemente civil y cotidiano, enriqueciendo la narrativa visual del espacio.

Conclusión: un soldado para todos

El 'Soldado Romano' de Fernando Botero es una obra maestra del arte público que invita a mirar con otros ojos. Nos desafía a repensar cómo se construyen los símbolos de poder y cómo el arte puede reinventarlos para hacerlos cercanos y participativos.

La próxima vez que visites la Plaza Botero, tómate un momento. Rodéalo, observa el contraste entre su postura marcial y sus formas amables, busca los destellos dorados que dejaron otras personas y siente la textura del bronce. Esta escultura es un regalo del artista a su ciudad y una prueba viva de que el patrimonio, cuando se comparte en la calle, lo hace todo el mundo.

Te invitamos a explorar las otras 22 esculturas de la plaza y a descubrir el universo único que Botero legó al centro de Medellín.