Ecosistema Patrimonio Medellín
SCC - 153

MUJER

Por BOTERO, FERNANDO · COLOMBIANO · SIGLO XX

Título MUJER
Autor BOTERO, FERNANDO
Fecha 1990
Ubicación Carrera 52 con calle 52
¿Cómo llegar?
Especificaciones
Tema Siglo XX
Material Bronce fundido, base en concreto con enchape en piedra royal veta.
Dimensiones ALTO: 367 cms. ANCHO: 127 cms. PROFUNDIDAD: 104 cms.
Época Siglo XX
Comuna 10 - La Candelaria
Barrio La Candelaria
Sector Plazoleta de las Esculturas, Museo de Antioquia
Ubicación Carrera 52 con calle 52
Identificador
SCC - 153
Fecha
1990
Época
Siglo XX
Comuna
10 - La Candelaria
Barrio
La Candelaria
Sector
Plazoleta de las Esculturas, Museo de Antioquia
Ubicación
Carrera 52 con calle 52
Nacionalidad
Colombiano
Firmado
no
Material
Bronce fundido, base en concreto con enchape en piedra royal veta.
Dimensiones
ALTO: 367 cms. ANCHO: 127 cms. PROFUNDIDAD: 104 cms.
Conjunto
ALTO: 367 cms. ANCHO: 127 cms. PROFUNDIDAD: 104 cms.
Escultura principal
ALTO: 276 cms. ANCHO: 127 cms. PROFUNDIDAD: 104 cms. MATERIAL: Bronce
Pedestal
ALTO: ANCHO: PROFUNDIDAD: MATERIAL:
Peana
ALTO: 12 cms. ANCHO: 100 cms. PROFUNDIDAD: 90 cms. MATERIAL: Bronce
Base
ALTO: 79 cms. ANCHO: 110 cms. PROFUNDIDAD: 100 cms. MATERIAL: Concreto y piedra
Tiene base
sí
Tiene pedestal
no
Tiene peana
sí
Tiene cerramiento
no
Tiene urna
no
Tiene hornacina
no
Tiene retablo
no
Tiene otro elemento
no
Elementos relacionados
MATERIALES Y TECNICA: Bronce fundido, base en concreto con enchape en piedra royal veta. ESC. PPAL. ALTO: 276 cms. ANCHO: 127 cms. PROFUNDIDAD: 104 cms. MATERIAL: Bronce PEANA: ALTO: 12 cms. ANCHO: 100 cms. PROFUNDIDAD: 90 cms. MATERIAL: Bronce
Entidad de custodia
Secretaría de Cultura Ciudadana
Teléfono
6043855555, ext. 5097
Correo
culturaciudadana@medellin.gov.co
Otros datos
La escultura se instala en este sitio en el año 2002

Sobre la escultura

Mujer, de Fernando Botero: la escultura que abraza el centro de Medellín

En una de las esquinas más transitadas del centro de Medellín, una mujer de bronce recibe a los visitantes con una presencia imponente y serena. Es una de las 23 esculturas que Fernando Botero, el artista colombiano más reconocido del mundo, donó a su ciudad natal. Esta obra, titulada simplemente 'Mujer', no es solo una figura: es un símbolo de identidad, un manifiesto estético y un punto de encuentro que los medellinenses han hecho suyo.

El artista y su legado en Medellín

Fernando Botero nació en Medellín en 1932. A lo largo de su carrera, creó un estilo único e inmediatamente reconocible, al que a menudo se le llama 'boterismo'. Este estilo se caracteriza por la exageración del volumen, donde las figuras parecen infladas, con curvas generosas y una sensación de plenitud y peso.

Botero siempre mantuvo un fuerte vínculo con su ciudad. Como prueba de ello, donó 23 esculturas monumentales para que se exhibieran de forma permanente en una plazoleta del centro. Hoy, ese espacio se conoce como Plaza Botero y es uno de los sitios más visitados de la ciudad. Curiosamente, la mitad de las obras expuestas allí tienen como tema a la mujer, mostrando la fascinación del artista por esta figura.

La escultura 'Mujer' data de 1990, un período en el que Botero ya era un maestro consagrado y su lenguaje escultórico había alcanzado una rotunda madurez.

Una guía para mirar (y tocar) la escultura

Si te paras frente a ella, esto es lo que verás.

La figura: una presencia voluptuosa

Lo primero que llama la atención son sus formas redondeadas y expansivas. El torso, el vientre, las caderas y los muslos son masivos, transmitiendo una sensación de volumen y gravedad. En marcado contraste, la cabeza, las manos, los pies y los delicados rasgos del rostro son notablemente pequeños.

La mujer está desnuda y adopta una pose serena y sensual. Con una mano reposa suavemente sobre el pecho, mientras el otro brazo se eleva por detrás de la cabeza, interactuando con su cabello recogido. Esta postura evoca, de manera sutil, las poses clásicas de las diosas del arte occidental, pero reinterpretadas con el sello inconfundible de Botero.

El material y la superficie

La figura está hecha en bronce y mide aproximadamente 2,5 metros de altura. Su superficie es lisa como la piel, pulida a la perfección y recubierta por una pátina de color gris negruzco uniforme. Este acabado hace que la escultura refleje la luz del día y los brillos de la ciudad, acentuando la redondez de sus curvas.

La obra se encuentra en un excelente estado de conservación, sin grietas ni daños. Sin embargo, si miras con atención, notarás que algunas zonas, como el vientre, el pecho y los muslos, tienen un brillo metálico más intenso. Este detalle no es casual: es la huella del cariño de miles de manos que la han tocado a lo largo de los años.

El pedestal y la plaza

La escultura se alza sobre un pedestal sencillo: un bloque rectangular de piedra o concreto pulido, de color gris claro, sin ningún tipo de adorno. En una de sus caras, una placa de mármol tallada informa: 'Mujer / 1990. Bronce'.

Todo este conjunto se ubica en medio de la Plaza Botero, una amplia zona peatonal rodeada de edificios comerciales, árboles y el constante ir y venir de la gente. La escultura no está encerrada; está a la altura de la calle, integrada por completo en la vida cotidiana de la ciudad.

¿Qué nos quiere decir esta 'Mujer'?

Más allá de su impactante presencia física, la obra de Botero invita a varias lecturas. Aquí te presentamos las claves para entenderla.

Un lenguaje hecho de volumen

Para Botero, la exageración del volumen no es un simple capricho. No se trata de representar obesidad, sino de explorar la forma por la forma misma. El artista infla las figuras para crear un lenguaje visual autónomo, donde la curva, la plenitud y la masa se convierten en los verdaderos protagonistas. Es una celebración de la sensualidad a través de la geometría.

De Venus a Botero: un diálogo con la tradición

La postura de la 'Mujer' no es inocente. Su mano en el pecho y el brazo tras la cabeza nos remiten directamente a las Venus de la escultura clásica, figuras que simbolizaban la belleza y el ideal femenino. Botero toma este modelo universal y lo somete a su particular visión, creando un diálogo entre lo clásico y lo contemporáneo. Nos recuerda que el arte siempre se reinventa.

Un símbolo de identidad local

Esta escultura, junto con las otras 22 de la plaza, es un regalo de Botero a Medellín. Su instalación en un espacio público tan céntrico y concurrido transformó el lugar en un museo al aire libre. La obra se ha convertido en un punto de referencia y orgullo para los ciudadanos. El hecho de que la gente la toque y se fotografíe con ella demuestra que ha traspasado la barrera del arte 'sagrado' para volverse algo cercano y propio.

Detalles que cuentan una historia

* El brillo del roce: Las zonas más brillantes de la superficie son un testimonio vivo de la interacción pública. Muestran cómo el arte público se vuelve parte de la experiencia colectiva a través del tacto.

* Una técnica impecable: La perfección de la superficie lisa y la ausencia de marcas de unión sugieren que la escultura fue creada mediante la sofisticada técnica de fundición a la cera perdida, un método artesanal que permite gran detalle y que Botero utilizaba frecuentemente en sus obras monumentales.

* Solo una de muchas: Esta 'Mujer' no está sola. Forma parte de un paisaje escultórico único donde conviven hombres, animales y otras figuras femeninas, todas con el mismo estilo rotundo. Pasear por la Plaza Botero es adentrarse en el universo completo del artista.

Para seguir explorando

La próxima vez que camines por el centro de Medellín, date un tiempo para visitar a esta 'Mujer'. Observa cómo la luz cambia sobre su bronce, nota las diferencias de textura en su superficie y mira a tu alrededor: verás cómo la escultura convive con el ritmo de la ciudad. Te invitamos a que, respetuosamente, también sientas su superficie y formes parte de la historia que cuenta su brillo.

Y si quieres profundizar más, explora las otras 22 esculturas de la Plaza Botero. Cada una, a su manera, repite y varia el fascinante alfabeto de curvas y volúmenes que Fernando Botero legó al mundo y, de manera muy especial, a su tierra.